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Pocos sabrán que el “Student” que descubrió la famosa distribución “t” en realidad se llamaba William S. Gosset. No pudo poner su nombre al descubrimiento porque la cervecera Guinness para la que trabajaba en Dublín había prohibido a sus empleados que publicaran información confidencial. Así pues Gosset se convirtió en el eterno “estudiante”.

En un mundo globalizado, los videojuegos evolucionan a velocidad internet, el doble que el año del perro en informática. Esperar que instituciones que hunden sus raíces en alto medievo y que están claramente encorsetadas en normativas, legislaciones, restricciones presupuestarias,… puedan evolucionar a este ritmo es ciertamente pedirles peras a los olmos. Como nuevos Guinness, el sistema educativo vuelve a ser un lastre de una formación en videojuegos que por su dinamismo requiere de estructuras más ágiles y que respondan a sus necesidades.

Es por ello que han de ser los propios afectados los que debe tomar el testigo y la iniciativa de un sistema que por su naturaleza no lo puede ofrecer. Cada generación ha de luchar por defender sus derechos, no darlos por defendidos y no conformarse a lo entregado por la generación anterior siendo conscientes que aquellos que no luchan por sus derechos, acaban por perderlos.

Esa es la naturaleza medular de AEV. Una asociación surgida de los estudiantes, creada por estudiantes y para los estudiantes. Sin interferencias externas. Con la frescura del recién llegado al ramo, con la experiencia de quien lleva en el sector años pero sigue reconociendo que todavía puede aprender algo, con los que llevan en su interior el deseo insaciable de aprender más y más, lleno de personas inconformistas dispuestas a replantearse las cosas y aprender de sus propios errores, de juventud (real o interior) dispuesta a traer nuevos aires y nuevas formas de entender las cosas, con nuevas propuestas creativas, con nuevas estéticas y valores con los que desarrollar nuevas expresiones e interacciones hombre­máquina,… con todo lo que queramos que sea esta maravillosa locura que es y puede llegar a ser la AEV.

Yo me apunto. ¿Y tú?

Ramón. Un eterno estudiante.

Profesor e investigador de la Universidad Politécnica de Valencia

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